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Nadar en agua cristalina, sin aditivos químicos,
es una experiencia maravillosamente refrescante.
La naturaleza trabaja para nosotros: al lado
de la piscina está dispuesta una pila filtrante de
piedras y grava de lava en la que crecen varias plantas que
día y noche limpian el agua de forma natural y aseguran
que el agua de la piscina sea transparente e higiénica.
No empleamos aditivos químicos como cloro, sal u otros
productos que puedan irritar la piel y los ojos. Es la propia
naturaleza que limpia el agua. Las piedras se calientan al
sol y por la noche transmiten el calor acumulado durante el
día al agua. Así ésta tiene una temperatura
agradable incluso en primavera. Además, en la pila
filtrante viven minúsculos peces que mantienen el agua
limpia de insectos.
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